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Cómo ser más ecológico en casa: Zero Waste

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Reducir el impacto ambiental de nuestras actividades cotidianas es el camino para proteger el medio ambiente sin salir del hogar

La conciencia medioambiental suma adeptos y la cuestión de cómo ser más ecológico en casa, en el trabajo o en la sociedad misma, ha pasado a ser tema de debate frecuente. Pese a que la protección del medio ambiente avanza despacio, poco a poco, gana posiciones y la concienciación individual es una pieza clave para que siga conquistando agendas de gobiernos e instituciones.
¿Te suena el movimiento zero waste? En plena era de la sostenibilidad, lo que se conoce como ‘residuo cero’ es una de las filosofías surgidas al albor del desarrollo de la economía circular. Pero ¿en qué consiste y cómo puede ayudarte a ser más ecológico en casa? Todo parte de la propia economía que la inspira, esa que aboga por la producción de bienes y servicios mientras reduce el consumo y desperdicio de materias primas, agua y fuentes de energía.
Aunque las experiencias en diferentes países arrancaron tiempo atrás, fue en 2009 cuando comenzó a popularizarse el término. A ello contribuyeron, entre otros, los avances compartidos en el camino de no generar basura realizados por Bea Johnson, una madre francesa afincada en EEUU que, cuatro años después, publicaría el libro “Residuo cero en casa. Una guía para simplificar nuestra vida” traducido hoy a más de una veintena de idiomas.
Pero hay más. La Alianza Internacional por el Zero Waste (ZWIA) ejerce de lobby en el terreno político y empresarial a favor del medioambiente, al tiempo que realiza campañas de concienciación por medio mundo. Su labor incluye el establecimiento de estándares comunes sobre principios y definiciones relativas a esta filosofía.

¿Cómo puedo reducir el consumo de plástico en casa?

Dar respuesta a la cuestión de cómo ser más ecológico en casa va más allá de optimizar el uso de la calefacción, aprovechar el agua o apagar los aparatos electrónicos cuando no estén en servicio. La filosofía zero waste supone, en sí misma, un cambio cultural y de estructuras para reducir los residuos pero también requiere de la implicación de la sociedad y plantearse, por ejemplo, cómo reducir el consumo de plástico en casa, es un buen punto de partida.

Para abordar la tarea hay que tener en cuenta la regla de las 5R sobre la que se asienta el movimiento zero waste. Es decir: rechazar, reducir, reutilizar, reciclar y compostar (rot en inglés). Esto supone, en primer lugar, rechazar todo aquello que no necesitas ¿realmente son necesarias esas muestras de producto? ¿Los folletos de publicidad? ¿Las tarjetas de visita? A partir de ahí, reconocer tus hábitos de consumo y reducir el ritmo de adquisiciones, limitándote a aquello realmente necesario es el siguiente nivel.
Reutilizar es otra de las piedras angulares de cómo reducir el consumo de plástico. Olvídate de productos de usar y tirar, repara en lugar de deshacerte de los objetos e, incluso, comparte o compra artículos de segunda mano porque, en definitiva, se trata de reducir al máximo el número de productos que llegan a la fase de reciclar. De hecho, apenas el 14% del plástico se recicla.
El compostaje completa la regla básica que inspira de algún modo la filosofía zero waste. Este sistema no es otra cosa que un reciclaje natural o, dicho de otro modo, la descomposición de los desechos orgánicos devolviendo los nutrientes a la naturaleza.

Regla de las 5R del movimiento Zero Waste: rechazar, reducir, reutilizar, reciclar y «rot»

Alternativas al plástico

Si hay algo que te ayudará en tu inquietud de cómo reducir el plástico y ser más ecológico en casa es, precisamente, buscar alternativas. Al igual que el cambio de hábitos puede ayudarte a minimizar el impacto medioambiental de tus tareas cotidianas e, incluso, suponer un ahorro en casa en cuestiones como la calefacción, el agua o el consumo eléctrico; buscar alternativas al plástico es todo lo que necesitas para reducir su presencia en el hogar y empezar a poner en práctica la filosofía zero waste.
Desde compras a granel en sacos de tela hasta fiambreras de aluminio o cristal, pasando por cubiertos o cepillos de dientes de bambú, hay un sinfín de alternativas para cuestiones de lo más dispar. ¿Sabes que existen envoltorios de cera de abeja como alternativa al plástico transparente para los alimentos? ¿Burbujas de agua biodegradables y comestibles para evitar las contaminantes botellas de plástico? ¿Pajitas de papel? ¿Bastoncillos de bambú reutilizables para los oídos? Hay mucho donde elegir para alcanzar la meta de vivir sin plástico.

Beneficios para la naturaleza de vivir en casa sin plástico

No hay que ser un entendido para saber que nuestro estilo de vida está causando estragos en el planeta. Incendios, océanos llenos de plástico, zonas deforestadas, cambio climático… Son muchas las voces que se alzan en distintas partes del mundo anunciando que cada vez estamos más cerca de llegar a un punto sin retorno.
Vivir sin plástico no es un capricho, es un ejercicio de responsabilidad en el que todos debemos remar en una única dirección. No se trata de renunciar a las múltiples aplicaciones positivas de este material versátil que lleva años en nuestras vidas, sino de hacer un uso responsable de él para salvaguardar la fauna y flora del planeta, el aire que respiramos y nuestra propia salud. ¿Parte del problema o parte de la solución? En nuestras manos está.

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