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Loft: historia y características de este tipo de viviendas

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Hay viviendas cuya popularidad cambia con el paso del tiempo y eso es, precisamente, lo que le ha ocurrido al loft. Lo que hace unas décadas surgiera como consecuencia de la desindustrialización de ciertas zonas de Estados Unidos, es hoy un tipo de construcción que puede considerarse una vivienda de lujo.

Loft

Vivir en un loft está de moda. Son muchas las revistas que muestran a todo color y doble página las bondades de un tipo de construcción que, si bien estuvo durante años relegada a zonas deprimidas en la periferia, hoy salpica todo tipo de barrios e, incluso, ha permitido revalorizar aquellos en los que se encuentran. Pero ¿qué ha convertido a estas construcciones en todo un reclamo? ¿Cuál es su origen? ¿Qué tienen en común y qué no con los estudios?

Qué es un loft

Para entender las singularidades propias de un loft hay que conocer su origen. El mismo se sitúa a en Nueva York a mediados del siglo pasado, poco después de la Segunda Guerra Mundial. El cierre de numerosas fábricas por falta de trabajo o el traslado de otras tantas buscando emplazamientos más económicos motivó el abandono de muchas de estas instalaciones. Si a ello sumamos el alto precio de los alquileres, se daba el caldo de cultivo perfecto para un cambio.

Loft

Las antiguas fábricas y viejos locales comenzaron entonces a transformarse en nuevos espacios habitables gracias, entre otras cosas, a la inquietud de artistas y bohemios que encontraron en ellos un escenario perfecto para establecer su vivienda y lugar de trabajo. Funcionales y minimalistas, estos espacios carecían entonces de finos acabados y, en poco tiempo, pasarían a convertirse en un icono de la libertad y la creatividad.

Convertidos en todo un símbolo de los profesionales independientes y ese aire de libertad, llegaron a Europa. Primero fueron Londres y París y, más tarde, allá por los años 80, comenzaría su popularidad en grandes ciudades como Madrid y Barcelona. Lo que empezó siendo la segunda oportunidad para fábricas abandonadas pasó a ser todo un símbolo que, en nuestros días, tiene poco que ver con esos orígenes. En la actualidad este tipo de construcciones no está relegada a antiguos espacios industriales, sino que su diseño se hace a capricho, planificando cada detalle.

Qué características debe tener un loft

Loft

 

Teniendo claros sus orígenes es fácil adivinar algunas de las principales características de un loft y es que, buena parte de ellas son herencia de ese pasado neoyorkino y las reminiscencias industriales. Así, algunas de las señas de identidad que se han mantenido hasta la actualidad son:

●       Espacios diáfanos

Dado su pasado industrial, una de las características más destacadas de los lofts es que se trata de espacios diáfanos. Las divisiones son prácticamente inexistentes y cuando las hay suelen identificarse mediante columnas o bloques de cemento que no llegan a dividir por completo las estancias.

También es posible marcar esas divisiones mediante cambios en altura, definiendo mediante distintos niveles los espacios propios de la vivienda. En todo caso, es frecuente que, en el caso de existir divisiones tradicionales, se empleen puertas correderas en lugar de las habituales.

●       Techos altos y grandes ventanales

Otra de las señas de identidad inconfundible de los lofts es la altura de sus techos que, por otro lado, propicia esa división en altura más al estilo de mezzanines que de distintas plantas al uso. Los grandes ventanales tampoco faltan en este tipo de construcciones. En ellas la luz campa a sus anchas por el interior convirtiendo la luminosidad de los ambientes en otro de sus rasgos más característicos.

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●       Estilo industrial

En origen, la apariencia fría de este tipo de construcciones era parte de su encanto, un atractivo consecuencia, en buena medida, del desarrollo de un estilo de decoración propio. Al hilo del surgimiento de estas viviendas se popularizó también el estilo industrial que, entre otras cosas, aboga por dejar a la vista las conducciones, emplear materiales naturales como el ladrillo o el metal y no recargar los ambientes.

El minimalismo con tintes industriales es, por tanto, otra de las señas de identidad de estas construcciones que, con el tiempo, han sucumbido también a otros estilos. Hoy en día, no es extraño encontrar modernos loft de estilo nórdico, mediterráneo y hasta rústico.

Diferencias entre estudio y loft, que no te engañen

Al albor de la creciente popularidad de los lofts, la picaresca está servida. Son muchos los anuncios que recurren a la coletilla ‘tipo loft’ para tratar de llamar la atención sobre pisos donde las paredes escasean o, sencillamente, tienen cierto aire industrial. Sin embargo, como hemos visto, los lofts tienen sus propias características que, en este caso, son distintas a las de un estudio, por ejemplo.

Loft

La principal diferencia entre unos y otros tiene que ver con el espacio. Aunque en ambos casos la ausencia de paredes puede ser un rasgo común, en el caso de un loft hablamos de espacios que, por lo general, son más grandes. Los estudios tienden a tener un máximo de dos habitaciones mientras que los loft pueden albergar más.

El precio es otro factor diferenciador y es que, los herederos de las fábricas neoyorkinas están de moda y eso se nota. Por lo general son más caros que los estudios, además de estar ubicados en zonas urbanas concretas mientras que los estudios suelen hacerlo en edificios antiguos por toda la ciudad.

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