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El cortijo andaluz: cómo es este tipo de construcción

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El suelo patrio está lleno de muestras de una arquitectura tradicional que, con el paso de los años, ha ido configurando la esencia de sus pueblos. De norte a sur y de este a oeste encontramos todo tipo de construcciones que dan buena muestra de la historia de los territorios. Masías catalanas, casas payesas, barracas levantinas, cigarrales toledanos… De entre todas ellas, sin embargo, el cortijo andaluz es una de las más populares.

Cortijo Andaluz

Su fama trasciende fronteras y, como en el caso de otras muchas construcciones tradicionales, su inspiración nace del medio en el que se encuentran. En su aspecto y características también influyen cuestiones como el clima y el propio origen histórico. De hecho, el influjo árabe es innegable en el sur de España y el medio rural no escapa al mismo.

El cortijo, la vivienda rural del sur de España

Si bien es cierto que el cortijo andaluz es el más popular, este tipo de construcciones también están presentes en ciertas zonas rurales de Castilla La Mancha y Extremadura. En todo caso, podemos decir que se trata de una de las edificaciones típicas de las áreas de campo meridionales del país, una arquitectura, por lo general, aislada y dedicada fundamentalmente a la explotación agrícola y ganadera.

Su diseño viene a dar respuesta a la necesidad de abarcar los latifundios del sur de España, grandes extensiones de tierra por explotar, ubicados en zonas alejadas de pueblos o núcleos urbanos. Uno de los antecedentes que suele adjudicarse a los cortijos andaluces son las llamadas alquerías o, lo que es lo mismo, las construcciones propias de las explotaciones agrarias de la época.

Qué elementos son característicos de un cortijo

La arquitectura agrícola andaluza cuenta con múltiples edificaciones, cada una de las cuales se distingue de las demás por peculiaridades como su tamaño o el tipo de explotación. Haciendas, casas de viñas, lagares… Junto al cortijo andaluz hay toda una suerte de complejos y construcciones que definen la arquitectura tradicional de la zona.

En todo caso, el cortijo andaluz, el más numeroso en buena parte del territorio, se identifica con las edificaciones de los vastos terrenos dedicados al cultivo de cereal, un reflejo del predominio principalmente del trigo en la alimentación tradicional. Pero ¿cuáles son los elementos propios de este tipo de construcciones? Las labores vinculadas al cultivo del cereal marcan, en buena medida, las señas de identidad del cortijo andaluz.

Cortijo Andaluz

 

En su diseño no podían faltar, entre otros: la era, el espacio abierto empedrado destinado a las labores de trilla; el granero, para almacenar la producción; el tinao o establo de gran amplitud junto al que se ubicaba el pajar para los bueyes destinados a la labranza; y el patio. No obstante, más allá de los espacios de labor propiamente dichos, el cortijo andaluz tradicional, sobre todo los más grandes, contaban con viviendas tanto para el dueño como para los trabajadores de la finca.

De este modo, los cortijos se convierten en una edificación compleja salpicada de patios comunicados a través de portones, por lo general, decorados. Bancos azulejados, fuentes, pozos y abrevadero también son elementos característicos situados con frecuencia en los patios del cortijo andaluz. Un gran portón de acceso, cubiertas de madera y teja árabe, así como muros de piedra y ladrillo también son parte de las características de este tipo de construcciones.

En lo que respecta a la decoración es importante destacar que suele caracterizarse por la calidez de los materiales. La madera en el mobiliario, las vigas, puertas y hasta ventanas o los suelos de terracota son prácticamente indispensables como parte del interiorismo de estas construcciones que, por otro lado, también exhiben una buena colección de alfombras y tapices en buena parte de las dependencias residenciales.

Tipos de cortijo

La arquitectura agrícola de Andalucía está llena de matices. Sin embargo, en muchas ocasiones existe cierta tendencia a aunar bajo la denominación de cortijo andaluz a otras construcciones que tienen sus propias señas de identidad. Haciendas, viñas o vegas también forman parte de ese patrimonio arquitectónico tradicional que, en el caso del cortijo andaluz incluye, a grandes rasgos, dos tipos diferentes.

En función de su morfología podemos hablar de cortijos de patio abierto y de patio cerrado según en torno a cuál de ellos estén estructurados. Los primeros están formados por varias edificaciones independientes organizadas en torno al patio que hace las veces de plaza. Su diseño responde, en ocasiones, al crecimiento de las propias explotaciones y, dentro de esta categoría, hay incluso quienes hablan de cortijos de dos barrios y hasta cortijos aldea, para aquellos con unas dimensiones más que considerables.

En el caso del cortijo andaluz de patio cerrado se suele dar una construcción rectangular o cuadrada de grandes dimensiones. En el centro de la misma está ubicado el patio que ejerce como distribuidor de las diferentes dependencias. En todo caso, ambos tipos de cortijo están dedicados a labores similares siendo una de las construcciones más populares de la arquitectura agrícola de Andalucía.

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